Era un hombre con la vida gastada. Nacido bajo un signo malo, se reía de sí mismo comentando a sus amigos la analogía entre el conocido blues y sus desventuras. A pesar de los fracasos anteriores, nadie lo disuadiría de continuar con su nuevo proyecto. En la última charla con Cuatroojos, su amigo diseñador de páginas Web, éste le dijo “Tomás, es la primera vez que escucho la idea de un portal en Internet para promocionar a personas fallecidas depositadas en la morgue judicial y no reclamadas”. Luego de ajustar detalles sobre la estética del peculiar sitio digital, se despidió de Cuatroojos, regresó a su monoambiente y efectuó una llamada telefónica. Colgó y esbozó una sonrisa. El tono prolongado del otro lado del teléfono corroboró la hipótesis del emprendimiento comenzado cinco años atrás, el 12 de octubre de 2006, día de la raza (de la raza de los hdp pensaba Tomás) fecha en la que se propuso poner a prueba la condición humana. En plena crisis laboral Tomás rechazó una oferta de trabajo muy conveniente para brindarle a su amigo Rubén, también desempleado, la posibilidad de aceptarlo y, de esa manera, ver disfrutar a Rubén de las ventajas que el cargo le reportaba. Con el tiempo Rubén ya no recordaría aquella mano amiga de Tomás. Así fue que en una charla telefónica que no excedió los sesenta segundos, pudo comprobar que la gratitud entre las personas es una virtud tan escasa como el buen gusto en una reunión de Mary Kay. Tomó su cuadernito de notas, lo abrió en la letra Hache, y bajo la columna titulada “Hijos de puta confirmados”, tildó el nombre de Rubén con su lapicera roja.
-De malos tragos está hecho el coctel de la existencia. Era su frase consuelo. La verificación de su hipótesis, aunque descarnada, no lo privó de la emoción por la sorpresa que significaría para su hijo Faustino, el nuevo producto con el que arrancaría en el mercado digital. Era una forma de ayudar a su muchacho luego del tratamiento prolongado para recuperarse de las adicciones. “Le voy a poner el contador de visitas que viene con el nuevo aplicativo de Güindous “IMBÉCILLITAS humana detector”, fue el comentario de Cuatroojos. “IMBÉCILLITAS, IMBÉCILLITAS, IMBÉCILLITAS” resonaban las palabras en la mente de Tomás. IMBÉCILLITAS sería controlado por Faustino, si su estado se lo permitía, y confeccionaría un informe mensual para entregarlo a su padre. En algo había que ocuparlo al nene. Breves charlas para un gran futuro. De allí a las cosas pequeñas.
Sus manos, a pesar de los años, no habían perdido precisión en el arte del tejido iniciado en aquella experiencia juvenil en el Bolsón durante los años setenta. La navidad se acercaba y el regalo para las numerosas damas de la familia estaba en pleno proceso, las bragas rosadas tejidas con hojas de juncos serían una inquieta sorpresa para su madre, tías y sobrinas. Los dedos iban y venían en el poco suave tramado que, luego del teñido, sería bañado en aceite de almendras y secado en el horno micro ondas.
Tomás se las ingeniaba en todos los terrenos para dejar atónitos a propios y ajenos. Tenía la costumbre de rumiar con cada meta que se proponía, lo acontecido en sus anteriores andanzas, como aquella vez en que, trabajando como celador en la Escuela Luisa M. Alcot, le ayudó a la Directora, la señorita Emilce, a concretar un proyecto de aula taller en virtud del cual los mejores alumnos se encargaron de enderezar el espiral de los cuadernos anillados pertenecientes a estudiantes que reunían los siguientes requisitos: malos compañeros, irrespetuosos y mal aprendidos. El alambre recuperado se destinó a la fabricación de brackets. Luego de una persuasiva charla entre el gabinete psicopatológico y los educandos calificados para integrar el equipo, los avezados líderes del proyecto procedieron con la ayuda de Tomás y sin consultar al ortodoncista, a la colocación de los brackets en el interior de las verborrágicas bocazas. Puesto en marcha el plan, a los quince días los alumnos fueron convocados por el gabinete psicopatológico para evaluar la evolución del proyecto “Espirales en brackets”, pero sólo obtuvieron en respuesta las cartas de los abogados de sus padres notificando las demandas civiles y penales contra la directora, las psicopedagogas y el ministerio de educación. Sonreía Tomás, mientras recordaba su aporte al sistema educativo, entretanto proyectaba en su imaginación el dulce gesto de reconocimiento de las damas de su familia por el souvenir navideño.
Sin estudio de mercado previo, Tomás tenía la convicción de que el sitio Web www.cadaveresonline.com tendría un rotundo éxito comercial y cultural. Sería visitado por los familiares de personas perdidas, los asesinos que no alcanzaron a deshacerse de los cuerpos de sus víctimas y sentían temor o arrepentimiento, los cuervos en búsqueda de deudores incobrables para dejar de buscarlos en caso de hacer match, los jóvenes y adultos ubicados en la taxonomía IMBÉCILLITAS, y demás personas que tuvieran algún tiempito libre para deleitarse con las fotos tomadas furtivamente por su amigo El Polilla, sereno de la morgue en el edificio forense, donde los cuerpos congelados eran exhibidos impunemente. En algunos de los tiesos, el rigor mortis fue tan inoportuno que posaron con una mueca muy desagradable; otros en cambio gozaron de mejor suerte y la huesuda los agarró con los ojos cerrados, toda una señal de saber aceptar el destino; pero siempre estaban aquellos que arruinan la galería de rostros del otro mundo, con esa maldita desgracia de becerros degollados por personas interpuestas entre ellos y la vida, un detalle menor. –Ah, esta vez sí que la pego- murmuraba Tomás, a la vez que repasaba su último aviso publicado en la sección clasificados del diario Voces Peregrinas el cual rezaba “Boludo fulltime ofrece sus servicios las veinticuatro horas los siete días de la semana”, una redacción envidiable y contundente; asombrado y con cara desconcertada, se preguntaba a sí mismo, porqué nadie había llamado aún. Después de todo, la última changuita para la empresa de limpieza que lo contrató a través de un aviso similar, fue un evento que hasta los diarios locales se ocuparon de destacar: el mural pintado en el baño de damas del Juzgado de Menores fue una obra magistral. Los rostros del Petiso Orejudo, Yiya Murano, el Tata Dios, el Doctor Ricardo Barreda y la angelical sonrisa de Carlos “Angel de la Muerte” Robledo Puch, saludaban desde un un globito de diálogo a las usuarias del toillete con un “Yo te cuido mamita” destilando una calidez entrañable. Pero la suerte no lo acompañó, y eso que había trabajado horas extras en la noche esmerándose para dejar lista la obra, no sin antes cerrar el baño por dentro, avisando por fuera con un el típico cartelito “Disculpe las molestias, estamos mejorando la Justicia”. En menos de tres horas el mural ubicado en la pared norte a la izquierda de la entrada del sanitario estaba listo. Se trataba de una artística bienvenida ofrecida por estos Cinco Grandes del Gran Rumor para las futuras usuarias, y la mejor compañía en plena satisfacción de sus necesidades fisiológicas. Pero, no hubo caso, no pudo convencer al gerente de personal de la empresa de limpieza y fue despedido. “Es que en esta provincia nadie entiende a los artistas” le repetía a su amigo Cándido, al contarle la incomprensión sufrida. -Lo que sí hay en esta provincia son muchos cibernautas, concluyó Tomás en su fugaz encuentro. Cinco días antes del lanzamiento de la página web al éter, Faustino no resistió la elevada dósis de antidepresivos ingerida en una noche de encierro al aire libre y falleció de un paro cardiorespiratorio. Su cuerpo fue encontrado a la sombra del reloj de sol en el parque Greenwich. Tomás fue el encargado de intentar el reconocimiento del cuerpo de su hijo, fotografiado desde todos los ángulos por el incondicional Polilla. Luego de llorarlo y tocarlo, desistió de firmar el acta. La inauguración del sitio se postergó una semana. Fue un soplo de vida para el golpeado Tomás quien mantenía en el fondo de pantalla una foto de Faustino sonriendo, aún con buena salud, muy distante de aquel cuerpo inerte alojado en el portal www.cadaveresonline.com.